Por qué el contacto intermitente alarga el duelo
Cada mensaje suelto, cada «¿cómo estás?» a las dos de la mañana, reinicia el proceso. No porque sea malo hablar, sino porque mantiene abierta la posibilidad, y mientras haya posibilidad tu cabeza no empieza a reorganizarse.
El contacto cero no es un castigo ni una estrategia para que vuelva. Es un tratamiento para ti, con fecha de revisión.
Si vuelve
Vuelve mucha gente, y a veces está bien. Antes de decidir, contesta tres preguntas por escrito: qué ha cambiado en los hechos —no en las promesas—, qué necesitarías tú para no repetir lo mismo, y qué harías si dentro de seis meses vuelve a pasar exactamente lo que pasó.
Si las tres respuestas te dan vergüenza, ya tienes la lectura.
