Amor propio no es quererse mucho
El amor propio se ha convertido en un adorno: baños de sales, frases bonitas y la palabra «merezco» repetida hasta perder el sentido. El amor propio real se parece más a un trato contigo misma que sostienes cuando no apetece.
Se nota en cosas concretas: en lo que dejas de aceptar, en las conversaciones que sí tienes, en el tiempo que ya no dedicas a esperar a alguien. Es menos fotogénico y bastante más incómodo.
Por qué se repiten los patrones
Porque funcionaron. Todo patrón fue una solución inteligente en un momento en que no había otra: complacer para que no hubiera bronca, adelantarte a las necesidades de todos, irte antes de que te dejaran. El problema no es el patrón, es que sigue puesto veinte años después, cuando el escenario ya cambió.
Reconocerlo no lo desactiva, pero es el primer paso: hasta que no tiene nombre, cada repetición parece mala suerte.
Dónde está el límite de esta sección
Aquí hay acompañamiento simbólico y sentido común, no tratamiento psicológico. Si lo que llevas encima es una depresión, un trastorno de ansiedad, un trauma o una adicción, lo que necesitas es un profesional de la salud mental, y decirlo forma parte de hacer bien mi trabajo.







