Sangre de animal
Aparece en rituales de amor y de pacto, normalmente de paloma. Maltratar o matar a un animal para un ritual es, además de cruel, un delito en España, con penas que incluyen prisión.
Alternativa: vino tinto, zumo de granada o agua con pigmento rojo natural. En la lógica simbólica cumplen exactamente la misma función —lo rojo, lo vivo, lo que se entrega— sin que nadie muera.
Tierra de cementerio
Se pide en trabajos de corte, de justicia y de contacto con los muertos. Sacar tierra o cualquier material de un cementerio sin permiso es, como mínimo, una falta, y en algunos casos un delito contra el respeto a los difuntos.
Alternativa: tierra del jardín de tu casa, del sitio donde naciste o de un lugar que signifique un final para ti. Si lo que se busca es la frontera entre lo que fue y lo que es, esa tierra sirve igual.
Pelo, uñas o ropa de otra persona
Se usan en trabajos dirigidos a alguien, es decir, en amarres. Dos problemas: no funcionan sobre esa persona y, sobre todo, quien te los pide para «hacerte el trabajo» se queda con material tuyo o de tu familia.
Alternativa: trabajar sobre tu parte del vínculo, que es la única sobre la que puedes actuar. Lo explico entero en por qué no hacer un amarre.
La regla que uso
Si un ritual requiere dañar a un ser vivo, profanar un lugar, robar algo o engañar a alguien, no lo hago y no lo publico. No por una teoría del karma, sino porque esas tres cosas tienen consecuencias comprobables en el mundo.
Y hay una prueba práctica que funciona siempre: si tuvieras que explicarle el ritual a la persona implicada y no podrías, ya sabes qué tipo de trabajo es.