Los usos tradicionales
- Una ristra en la cocina: el clásico, protege la casa y la despensa.
- Tres dientes detrás de la puerta: contra visitas incómodas y conflictos.
- Un diente en el bolso envuelto en papel: protección personal fuera de casa.
- Un diente en cada esquina de una habitación con mal ambiente, tres días.
- Ajo y sal en un platito en la entrada, renovado cada mes.
El ritual de corte
- Coge tres dientes de ajo sin pelar.
- Nombra en voz alta la situación que quieres cortar, sin nombrar personas si puedes evitarlo.
- Colócalos en un platito detrás de la puerta de entrada.
- Déjalos nueve días.
- Tíralos fuera de casa, envueltos, y limpia el platito con agua y sal.
De dónde viene la costumbre
El ajo tiene propiedades antimicrobianas reales y un olor potentísimo, y en una época sin conservantes ni desinfectantes eso lo convirtió en símbolo de protección. La magia popular casi siempre tiene un pie en algo práctico.
De ahí pasó al folclore de vampiros y de espíritus, que es la versión que ha llegado al cine.
Precauciones de casa
El ajo se seca y se pone feo: cámbialo cuando esté arrugado y no lo dejes meses. Si se enmohece, tíralo enseguida.
En casas con mascotas, cuidado: el ajo es tóxico para perros y gatos si lo comen. Colócalo fuera de su alcance.
