Los tres primeros meses
Tira una carta al día para una pregunta pequeña y concreta, y escribe qué pasó de verdad esa jornada. En noventa días tendrás un cuaderno con tu propio diccionario, mucho más útil que cualquier libro, porque está escrito con tus casos.
No empieces leyendo para otros. Leer para gente cercana antes de tener método es la manera más rápida de coger vicios: dirás lo que quieren oír sin darte cuenta.
Qué estudiar y en qué orden
Un orden que funciona, de lo simple a lo complejo:
- Los cuatro palos y qué territorio ocupa cada uno.
- Los números del as al diez como recorrido: del impulso inicial al cierre del ciclo.
- Las figuras como actitudes, no como personas.
- Los 22 mayores como etapas de un recorrido, no como cartas sueltas.
- Por último, las invertidas, cuando ya lees con soltura del derecho.
Cuándo una lectura no se sostiene
Si tras diez minutos no ves nada, la tirada no está «cerrada» ni «bloqueada»: normalmente la pregunta era mala o estás demasiado dentro del asunto. Reformula o deja pasar unos días. Insistir solo genera interpretaciones forzadas que luego recuerdas como aciertos.