Cómo se prepara
- Lava el imán con agua y sal y déjalo secar.
- Colócalo en un platito pequeño dentro de la caja o del cajón del dinero.
- Cúbrelo con una cucharadita de azúcar diciendo qué tipo de cliente quieres atraer.
- Cada lunes, retira el azúcar viejo, limpia el platito y pon azúcar nuevo.
- Una vez al mes, lava el imán con agua y sal y vuelve a empezar.
La frase importa
«Que venga mucha gente» atrae también a la que no paga, discute el precio y se lleva la tarde. «Que venga gente que valore lo que hago y pueda pagarlo» es más precisa y, de paso, te obliga a pensar a quién quieres vender.
Ese ejercicio —definir cliente ideal— es de manual de negocio, y aquí llega por la puerta del ritual.
Lo que trae clientes de verdad
Revisa estas cinco cosas antes de culpar a la energía del local:
- Que se entienda en tres segundos qué vendes y cuánto cuesta.
- Que se pueda contactar contigo fácil y que contestes rápido.
- Que tengas reseñas recientes y visibles.
- Que alguien que no te conoce pueda encontrarte buscando en internet.
- Que vuelvas a hablar con quienes ya te compraron.
Cuando el negocio va mal de verdad
Si hay deudas o el negocio no se sostiene, el imán no es la herramienta. En España hay asesoramiento gratuito para autónomos y pymes en las cámaras de comercio y en los servicios de empleo autonómicos.
El ritual ayuda a sostener el ánimo mientras tomas decisiones difíciles, y eso ya es bastante en una racha mala.
