Qué quemar según la intención
- Romero: protección y ánimo. El más usado en España y el más seguro.
- Laurel: desbloquear y abrir caminos; huele fuerte, poca cantidad.
- Lavanda: calma y descanso, ideal en dormitorios.
- Salvia: limpieza profunda. Si usas salvia blanca, infórmate sobre su origen: está sobreexplotada y es sagrada para pueblos nativos.
- Incienso en grano (olíbano): el clásico de las iglesias, para elevar y serenar.
- Mirra: cierres y duelos.
- Copal: tradición mesoamericana, para limpiar y proteger.
Cómo se hace
- Abre las ventanas antes de encender nada.
- Usa un recipiente resistente al calor, con arena o sal en el fondo.
- Enciende un carbón vegetal y espera a que esté gris; entonces pon encima la resina o las hierbas.
- Recorre la casa desde el fondo hacia la puerta, moviendo el humo hacia arriba y hacia las esquinas.
- Termina en la entrada, di lo que quieres que se quede fuera y deja ventilando.
- Apaga bien los restos y tíralos cuando estén fríos.
Precauciones con el humo
El humo de combustión es irritante para las vías respiratorias. Con asma, bronquitis, embarazo, bebés o personas mayores en casa, mejor sustituirlo por agua aromática o por infusión hervida en una olla abierta.
Los pájaros son especialmente sensibles al humo: sácalos de la habitación. Y no dejes nunca un carbón encendido sin vigilancia.
La alternativa sin humo
Hierve un puñado de romero y laurel en un cazo con agua y déjalo destapado en la habitación. El vapor perfuma igual y no irrita.
También funciona pulverizar una infusión fría con un vaporizador por las esquinas, que es la versión que uso cuando hay gente sensible en casa.
