Ya fui inflexible muchas veces. Tantas que perdí la cuenta. Tantas que me acostumbré. Donde cada vez que no perdoné una equivocación en otra persona, imagina nada más lo que era capaz de hacer para castigarme yo misma cuando cometía algún error. Esta es la historia de cómo me convertí en alguien completamente diferente.
La mujer inflexible que fui
Yo fui:
- Inflexible
- Terca
- Implacable
Me tardó años entender eso de que "con la misma vara que mides serás medido".
Los caminos que me llevó la vida
La vida me ha llevado por caminos:
- Extraños
- Solitarios
- Dolorosos
Sobre todo cuando me he resistido.
¿Que si cambié?
Ufff, tanto que ya ni reconozco a:
- La mujer de hace 3 años
- Ni hablar de la de hace 10 años
Lo que me tardó despertar
Me tardó literal 8 años. Ocho años de:
- Un matrimonio
- Una hija
- Estar en quiebra
- Un divorcio
El maestro inesperado
8 años de vivencias, de creer que me las sabía todas, de egos, de orgullo.
Y tuvo que llegar un gato a mi vida para hacerme la representación teatral de cómo fui durante muchos años.
La ironía de no poder ver lo obvio
Y es que aunque me lo hubiesen dicho, jamás lo hubiese comprendido.
Porque me hacían falta esos años de:
- Vivir
- Sentir
- Llorar
- Sentir que toqué fondo
Cuando crees que tocaste fondo
Para más adelante ver que no era así.
Se podía caer más bajo. Y más bajo. Y todavía más bajo.
Lo que necesitaba para despertar
Me hacían falta esos años para:
- Aprender a ver las cosas desde otra perspectiva
- Abrir los ojos
- Algunos le llaman el tercer ojo
- Honestamente he decidido llamarlo sentido común/despertar humano
Porque hay cosas que eran obvias y estaban claritas a la vista.
Pero la terquedad, la inmadurez, la insensatez pudieron más durante mucho tiempo.
Cómo me volví terapeuta
Me volví terapeuta con mis cartas de tarot cuando me descubrí atrapada en una relación donde:
- Ya no sabía cómo estar
- De la que nunca pensé siquiera salir
Y entonces... epa.
La cadena es mental. Si quiero, puedo irme.
El inicio del despertar
Ahí empecé a:
- Conectar
- Comprender
- Ver en otras mujeres lo que me estaba pasando a mí
Ayudando a otras personas, me fui ayudando a mí misma.
Viendo a otros crecer de mi mano, crecí yo. Aun cuando ese no era mi objetivo.
La predicción que ignoré
Para los que me conocen ya saben que hace añooos una mujer me entregó una especie de profecía casi (me estoy riendo).
Y le llamo así ahorita porque:
"Hay cosas que no tienen explicación y aun así no por eso son menos verdaderas."
Lo que me dijeron entonces
Hace tantos años me dijeron que esta sería mi vida.
Y yo dije en aquel momento: ni loca. Mi vida es otra.
Pensar que alguna vez terminaría:
- Haciendo respiraciones para calmar mi mente
- Escuchando cuencos tibetanos
- Andando con palitos de incienso
- Con hasta una planta de ruda en la puerta de mi casa
La sombra de la vieja yo
Aún hay veces donde la vieja yo parece haber dejado su sombra.
Y cuando me doy cuenta que estoy hablando como la vieja yo me digo:
"Hey! Stop! ¿Qué pasa?"
Y me lo digo a mí misma.
Lo que aprendí sobre la mente
Aprendí que la mente es poderosa y arrecha, pero no da para imaginar tanto.
A veces cuando te da miedo la oscuridad es porque algo hay ahí, así no puedas verlo.
Y créeme:
- La imaginación es una cosa
- La energía es otra
La transformación total
Lo cierto es que el tiempo pasó.
Y la que soy ahora es literalmente alguien irreconocible para mis versiones pasadas.
El mensaje para quien se ríe
Por eso cuando en una sesión me toca decirte que tu vida va a cambiar y te ríes para decirme que no, que ahí me equivoco...
No te preocupes. Yo también estuve ahí y también me reí seguramente.
Lecciones de la transformación
1. La resistencia solo prolonga el dolor
Cuanto más te resistes a lo que la vida intenta enseñarte, más dura y larga es la lección.
2. A veces necesitas perderlo todo
Para encontrarte. Para reconstruirte mejor. Para soltar lo que no te servía.
3. Las personas que te juzgan nunca han estado donde tú
Y probablemente nunca tendrán el coraje de hacer lo que tú hiciste.
4. Tu torre tiene que caer
Para que puedas construir algo mejor. Algo más auténtico. Algo más tuyo.
5. El tiempo no se pierde
Cada experiencia, por dolorosa que sea, te prepara para algo.
Señales de que estás en proceso de transformación
- Ya no reconoces a la persona que eras hace un año
- Las cosas que antes te importaban ya no tienen sentido
- Pierdes amistades que solo funcionaban con tu versión anterior
- Te sientes solo pero en paz
- Cuestionas todo lo que antes dabas por hecho
- Tienes momentos de "¿quién soy yo realmente?"
Lo que nadie te dice sobre cambiar
Vas a perder gente
Y está bien. No todos están destinados a acompañarte en todas tus versiones.
Vas a dudar de ti mismo
Constantemente. "¿Estoy haciendo lo correcto?" Es normal.
Vas a extrañar a tu versión anterior
Incluso si esa versión te hacía infeliz. Lo familiar es cómodo.
Vas a querer volver atrás
Especialmente en los momentos difíciles. Resiste.
Cómo atravesar tu propia transformación
1. Acepta que es un proceso caótico
No hay manual. No hay línea recta. Es un desastre hermoso.
2. Suelta la necesidad de que otros lo entiendan
No tienen por qué. Es tu camino, no el de ellos.
3. Documenta el proceso
Escribe. Toma fotos. Grábate. Algún día querrás recordar cómo empezó todo.
4. Busca apoyo en quien ya pasó por eso
Alguien que entienda porque vivió su propia transformación.
5. Confía en el proceso
Aunque no veas el panorama completo. Aunque tengas miedo. Confía.
El mensaje de esperanza
Si estás en medio del caos ahora mismo.
Si sientes que tu vida se está desmoronando.
Si no reconoces nada de lo que era tu "normalidad".
Respira.
No te estás destruyendo. Te estás reconstruyendo.
Reflexión final
La vida da vueltas. Muchas vueltas.
Y a veces te lleva exactamente a donde juraste que nunca irías.
Porque resulta que ahí es donde siempre debiste estar.
Yo juré que nunca sería de "esas personas" espirituales.
Y aquí estoy. Escribiendo sobre tarot, energías y transformación.
La vida tiene un sentido del humor increíble.
Y una sabiduría que nosotros, con toda nuestra terquedad, tardamos años en reconocer.
Así que si te dijeron algo sobre tu futuro y te reíste...
Guarda este momento. Porque probablemente en unos años estarás contando tu propia historia de transformación.
Y te reirás de lo terca que fuiste.
Como me río yo ahora.
Te envío un abrazo virtual desde este rincón del mundo.
Y si esto resuena contigo, compártelo. Nunca sabes quién necesita leer exactamente esto hoy.