Muchas personas llegan a mí con una especie de represa que ellos mismos han construido centímetro a centímetro. No hablo de muros ordinarios. Hablo de esa barrera mental y emocional que levantaste para "protegerte" de que te lastimen. Pero lo que nadie te dice es esto: duele mucho más derribar esa represa que el daño que intentabas evitar.
La represa emocional que construimos
Cuando hablo de la represa, es exactamente como ese castillo rodeado por una fosa con cocodrilos para mantener a salvo al corazón.
Es esa barrera que edificamos en nuestra mente como protección contra:
- El dolor
- La decepción
- El rechazo
- La vulnerabilidad
- Que nos lastimen otra vez
El problema con la represa
Lo curioso es que generalmente duele mucho más derribar esa represa que el daño que podríamos habernos evitado.
Y de paso, ese daño NO se evita de todas formas.
¿Por qué? Porque el corazón:
- Siente, no piensa
- No calcula
- No se apaga
Y cuando los sentimientos tocan a nuestra puerta, no hay represa que valga para contener todo eso que tenemos ahí guardado.
Las palabras de Mario Benedetti
"Lo malo es que de tanto aguantar, de tanto obligarnos a no sentir, a no comprometernos, de tanto desconfiar del otro, terminamos haciéndonos daño..."
Más claras imposibles para ilustrar el tema.
La moda de "no sentir"
Vivimos en una época donde se romantiza la indiferencia:
- "No te involucres emocionalmente"
- "Mantén tu distancia"
- "No muestres que te importa primero"
- "El que menos siente, gana"
- "Sé fuerte, no llores"
De tanto obligarnos a no sentir, a no comprometernos, de tanto desconfiar del otro, terminamos haciéndonos daño.
Cómo nos destruimos "protegiéndonos"
Porque vamos perdiendo:
La confianza en nosotros mismos
Dejamos de confiar en nuestra capacidad de manejar emociones. De sobrevivir al dolor. De recuperarnos de las caídas.
Nuestra libertad emocional
Nos volvemos esclavos de nuestros propios mecanismos de defensa. La represa que construimos para protegernos termina siendo nuestra prisión.
Nuestra capacidad de volar
Vamos cortando nuestras propias alas porque alzar el vuelo se ve aterrador. Preferimos la seguridad de la jaula que construimos.
Por qué llorar es necesario
Es importante entender que llorar sana el alma.
Las lágrimas:
- Limpian
- Liberan
- Sacan de lo más profundo dolores que no sabemos poner en palabras
- Son el lenguaje del alma cuando las palabras no alcanzan
El precio de las lágrimas no lloradas
Cada lágrima que no hemos dejado salir nos ha hecho esclavos de un sentimiento que eventualmente sobrepasará hasta la más edificada de las barreras.
Las emociones no procesadas no desaparecen. Se acumulan. Crecen. Ganan poder.
Y un día explotan.
La estrategia del "me voy yo primero"
Una de las causas más comunes cuando de contener lágrimas hablamos es la famosa:
"Mejor me voy yo de la relación antes de que se vaya el otro"
¿Te identificas?
Es ese mecanismo de defensa donde:
- Terminas tú primero para no sentir el rechazo
- Te alejas antes de que te lastimen
- Saboteas la relación antes de que "fracase"
- Huyes antes de sentir demasiado
Cuando la represa se rompe
Llega un día donde la represa se rompe. Y no por el momento presente, sino por todo el pasado que no te diste permiso a llorar.
Todo lo que no procesaste:
- No viviste el luto por lo que no funcionó
- No asimilaste cada etapa para cerrarla
- No empezaste de nuevo con el corazón limpio
El mito de ser "muy fuerte"
Nos hemos creído los muy fuertes. Hemos decidido clausurar esos sentimientos, esas lágrimas porque "nosotros no necesitamos llorar".
Pero la verdadera fortaleza no es no sentir. Es sentir completamente y aún así seguir adelante.
Cómo la vida te re-enseña a vivir
La vida es sabia. Te pone en frente todas las situaciones "requeridas" para tratar de re-enseñarte a VIVIR.
Y para vivir a plenitud:
- Esa represa no sirve de nada
- Tampoco la fosa con los cocodrilos
- Ni los 50 muros de contención que creamos en la cabeza
El pasado es como el agua
Más temprano que tarde, el pasado es como el agua: se filtra por entre las fisuras.
Y no hay nada más certero que el agua SIEMPRE abriéndose camino.
Llegará el momento donde esas lágrimas no se puedan contener más.
Dos opciones: elegir o que la vida elija
Tienes dos opciones:
Opción 1: Elegir tú cómo liberar
Tomar la decisión consciente de soltar poco a poco. De permitirte sentir. De procesar en un ambiente seguro y controlado.
Opción 2: Esperar a que la vida decida
Y la vida no es sutil. Cuando decides no procesar voluntariamente, la vida te fuerza a hacerlo. Y generalmente duele más.
Señales de que tienes lágrimas contenidas
Si te identificas con varias de estas, necesitas trabajar en liberar:
- Te cuesta expresar emociones
- Explotas por cosas pequeñas
- Sientes un peso constante en el pecho
- Tienes dificultad para conectar emocionalmente con otros
- Te sientes entumecido la mayor parte del tiempo
- Evitas situaciones que podrían hacerte sentir
- Tienes síntomas físicos sin causa médica (dolores de cabeza, tensión, etc.)
- Te cuesta dormir o duermes demasiado
Cómo empezar a liberar las lágrimas contenidas
1. Date permiso de sentir
El primer paso es reconocer que está bien no estar bien. Que llorar no te hace débil. Que sentir no es peligroso.
2. Crea un espacio seguro
Encuentra un lugar y momento donde puedas permitirte sentir sin interrupciones. Puede ser:
- En la ducha
- En tu habitación por la noche
- Durante un paseo solo
- En terapia
3. Usa disparadores emocionales
A veces necesitamos ayuda para acceder a emociones reprimidas:
- Música que te mueva
- Películas o libros emotivos
- Escribir sobre lo que sientes
- Mirar fotos de momentos significativos
4. No juzgues lo que sale
Cuando empieces a soltar, pueden salir emociones que no esperabas. Enojo. Tristeza profunda. Miedo. Todas son válidas.
5. Considera ayuda profesional
Si las emociones contenidas son muy profundas o antiguas, puede ser necesario trabajar con un terapeuta que te guíe en el proceso.
Qué esperar cuando empiezas a liberar
No va a ser fácil. Probablemente será incómodo y hasta doloroso al principio.
Pero con el tiempo notarás:
- Más ligereza emocional
- Mayor capacidad de conectar con otros
- Menos explosiones emocionales
- Más paz interior
- Mejor salud física
- Relaciones más profundas
La diferencia entre sentir y quedarse en el dolor
Permitirte sentir no significa revolcarte en el dolor indefinidamente.
Es:
- Reconocer la emoción
- Darle espacio para existir
- Procesarla
- Y luego soltarla
No es quedarse viviendo en ella permanentemente.
El poder sanador de las lágrimas
Las lágrimas tienen una función biológica y emocional:
- Liberan hormonas del estrés del cuerpo
- Producen endorfinas (analgésicos naturales)
- Reducen la tensión emocional
- Ayudan a procesar trauma
- Señalan a otros que necesitas apoyo
Reprimir este mecanismo natural tiene consecuencias.
Mensaje final
Si tienes una represa de lágrimas contenidas, esto es tu señal para empezar a liberarlas.
No tienes que hacerlo solo. No tienes que inundarte de golpe.
Pero sí tienes que empezar.
Porque esa represa que construiste para protegerte se ha convertido en lo que te está ahogando.
Y mereces vivir sin ese peso. Mereces sentir completamente. Mereces la libertad que viene después de soltar.
Las lágrimas no son debilidad. Son valentía en su forma más pura.
Llorar es humano. Es sanador. Es necesario.
Permítetelo.