Qué necesitas
- Un puñado de pétalos de rosa, frescos o secos.
- Una rama de romero.
- Dos cucharadas de sal marina.
- Una vela rosa o blanca y, si quieres, música sin letra.
- Toalla limpia y ropa cómoda preparadas de antemano.
Cómo se prepara
Si no tienes bañera, se hace igual en la ducha con un cubo o una jarra.
- Dúchate primero con normalidad: el baño ritual no es para lavarse.
- Hierve un litro de agua con el romero, apaga y deja reposar diez minutos tapado.
- Cuela, añade la sal y los pétalos y templa con agua fría.
- Enciende la vela, apaga la luz grande y entra o viértelo del cuello hacia abajo, despacio.
- Mientras lo haces, di en voz alta tres cosas que tu cuerpo ha hecho por ti este año.
- No te aclares con agua corriente. Sécate a toquecitos y vístete con ropa limpia.
La parte que cuesta
Las tres cosas en voz alta. A casi todo el mundo le sale primero la lista de lo que no le gusta de su cuerpo, y ahí está justo el trabajo: cambiar el tipo de frase.
No hace falta que te lo creas. Basta con que lo digas y escuches cómo suena, que es un ejercicio distinto de repetir afirmaciones delante del espejo.
Después del baño
Nada de móvil durante una hora, si puedes. Crema, té, cama pronto. El ritual se alarga en cómo te tratas esa noche.
Y al día siguiente, una cosa concreta que llevabas tiempo debiéndote: pedir la cita médica, decir que no a un plan, reservar dos horas tuyas en el calendario. En amor propio desarrollo esa parte, que es la que sostiene lo demás.
